Campus Digital

CURSO DE ARQUEOLOGÍA Y PREHISTORIA
Dr. Alvaro Higueras


Sesión 5: Arqueología Experimental

La fundición de metales en la sociedad Sicán, Lambayeque (700-100 d.C.)
por A. Higueras, extracto de La Metalurgia Prehispánica (acápite 3.7);
http://www.tiwanakuarcheo.net/13_handicrafts/metalurgia.html

El siguiente texto explica el proceso de fundición metalúrgica tal como fue reconstruido en base a la evidencia arqueológica, y luego replicado en una serie de experimentos, por el profesor Izumi Shimada (University of Southern Illinois -vea un documento (en inglés) sobre este investigador - obtenga aquí la traducción al castellano).  Esta es una síntesis personal de los varios artículos que tratan del tema, pero se presenta como fuente pues ninguna de las publicaciones puede ser obtenida en línea.

Bibliografía:

SHIMADA, IZUMI
1985a La cultura Sicán: Una caracterización arqueológica.  In Presencia histórica de Lambayeque (Eric Mendoza, ed.): 76- 133.  Editorial y Imprenta DESA, S.A., Lima.
1985b Perception, Procurement and Management of Resources: Archaeological Perspective.  In Andean Ecology and Civilization (Shozo Masuda, Izumi Shimada, and Craig Morris, eds.): 357-400.  University of Tokyo Press, Tokyo.
1987b Aspectos tecnológicos y productivos de la metalurgia Sicán, costa norte del Peru.  Gaceta Arqueológica Andina 4 (13): 1-21.  Lima.

Shimada, Izumi, Stephen M.  Epstein, and Alan F.  Craig
1982 Batan Grande: A Prehistoric Metallurgical Center in Peru.  Science 216: 952-959.
1983 The Metallurgical Process in Ancient North Peru.  Archaeology 36(5): 38-45.



Evidencia arqueológicas del proceso de fabricación de bronce arsenical

[...]

En Lambayeque, el ocaso del dominio de Moche V y las influencias Wari en la costa norte, generaron la sociedad Sicán, cultura que se caracterizó por un trabajo del metal de primera calidad: tumis (cuchillos ceremoniales), máscaras funerarias y vasos de oro y cobre.

Desde 1979, una parte del Proyecto Arqueológico Sicán [bajo la dirección de I.  Shimada] se dedicó a investigar el conjunto formado por las minas (aun explotadas) de Cerro Blanco y el complejo metalúrgico de Cerro Huaringas y Cerro Sajino.  El objetivo de la investigación era encontrar los talleres donde se fabricaron los metales encontrados en la región.  Se excavó dos sitios con estos talleres: Huaca del Pueblo de Batán Grande cuyos talleres fueron usados durante el periodo Sicán/Lambayeque Medio (850-1100 d.C.) y el sitio de Cerro Huaringas (foto abajo), cuya área de talleres alcanza hasta dos km2, usados a partir del Sicán/Lambayeque Tardío (1100 d.C.) Y con gran apogeo durante la cultura Chimú e Inca.
 


El bronce que era producido en los hornos de fundición es una aleación con arsénico, de allí su denominación como bronce arsenical.  Esta combinación daba al cobre una solidez comparable al bronce tradicional, resultado de la aleación de cobre y estaño.  En la costa norte a falta de estaño se usó arsénico, metal aun así poco común pero presente en la zona bajo la forma predominante de arsenopirita.

Los hornos de fundición tienen dimensiones de 30-35 cm.  de largo y 2-30 cm.  de ancho, en forma de pera, semi-abierto y con una chimenea estrecha en la parte superior (foto, abajo izquierda).  Eran construidos de arcilla refractaria y uso constante obligó refacciones periódicas de barro en el horno.  Los talleres eran recintos delimitados por muros, conformados por un grupo de 4 o 5 hornos alineados, a un metro uno de otro.  El tamaño reducido y la forma del horno parecen estar diseñados en vista de la necesidad de concentrar el calor y guardar la potencia del aire calentado.  Entre ambos sitios de talleres hay ciertos cambios en la morfología de los hornos, resultado de la experiencia, pero los métodos de trabajo son idénticos.  Cerca a los talleres se encuentran batanes y manos de moler necesarios para una segunda etapa de fundición (foto, abajo derecha).

  

El proceso de fundición

Primera etapa

A.  Extracción de mineral local, molido y selección de las mejores partes de cobre;

B.  Extracción de fundente: hematita (oxido de hierro) o limonita, elementos necesarios para catalizar la separación entre el metal y la roca.  Molido y selección.

C.  Preparación del carbón: talado de árboles, quema y corte de un tamaño pequeño.

Se prende el horno con el combustible (eventualmente se usó excremento de llamas) hasta llegar a una temperatura que bordee los 600 grados.  La energía para alimentar el horno era producida a través de varias cañas en cuya punta se insertaba una "tobera", tubo de cerámica del 10 a 13 cm.  de largo y 2-3 cm.  de ancho con un orificio constante de .8 cm.  por el cual se daba potencia al aire.  De los experimentos realizados, 3 a 4 personas pudieron producir la energía y hacer funcionar el horno.

Introducida la "carga": mineral + fundente, empieza el trabajo arduo de los sopladores para alcanzar mayores temperaturas.  Una temperatura ideal para alcanzar la fundición es alrededor de 1100 grados al que podían llegar después de 2.5-3 horas de trabajo.  Las varias cargas que se introducen en el horno se alternan con la inclusión de mineral de arsénico, base de la aleación del bronce arsenical (su proporción en las piezas es variable, llegando hasta 8% en algunos casos, con un promedio de 3—4 %).  Las opiniones se dividen sobre el peligro de los humos de arsénico; podían ser fácilmente aspirados por las personas que soplaban con las cañas al horno.  En los experimentos realizados no se uso este ingrediente.

     


 

El resultado después de cuatro horas de fundición y haber llegado hasta 1100-1200 grados es una gran masa negruzca llamada escoria que contiene pequeñas concentraciones de mineral del cobre.  Se muele esta masa en el batán con ayuda de la mano de moler; molido esto, se extraen los pedazos de cobre puro, dejando la escoria molida (los batanes están rodeados de cantidad de escoria molida).
 

Segunda etapa

Con el producto de varios hornos se funde los puntos de cobre para formar el lingote, de forma lenticular.  Se ha documentado el proceso de transformación del metal hasta esta etapa.  No se ha identificado los talleres donde estos lingotes, en una tercera etapa, eran fundidos para hacer otras aleaciones y luego llegar al producto final, o para verter en un molde, formar una pieza, martillar y templar y crear herramientas.

De todos los ingredientes necesarios para el proceso, sólo el arsénico no era conseguido en cantidades suficientes en la zona.  Debió existir mecanismos de contacto con la zona de Cajamarca donde se sabe existen vetas del mineral.

Elaboración de artefactos

¿Que artefactos se producían de este tipo de bronce? Este bronce podía servir como una aleación al oro o plata, a piezas funerarias: mascaras, tumis, que adquirirán superficies doradas, con la técnica de enriquecimiento superficial.  De este bronce, sin aleación adicional, se hacían tumis, agujas, adornos, "tacllas", la azada para agricultura, y un artefacto llamado "naipe" (placa en forma de doble T), difundido en la costa norte y en la zona de Guayas e Isla de la Plata.  Se piensa que los naipes encontrados en el Ecuador provienen de la costa norte, probablemente Lambayeque; podría tratarse del producto intercambiado por los naipes.  Existen evidencias de contactos constantes entre ambas regiones: el comercio podía haber sido una actividad institucionalizada en la costa como ocurrirá en el Periodo Intermedio Tardío con el Reino Chincha.

Existen pocos estudios de las técnicas de estas piezas de bronce arsenical y menos aun de la técnica del vaciado, abundante en este periodo.  Como piezas de valor, su presencia masiva en algunos entierros y menor en otros como lo que ocurre con atados de naipes hace pensar que el bronce era signo de riqueza.