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CAPÍTULO 7

CONCLUSIONES

INTERPRETANDO PATRONES DE USO DE TIERRAS E INTERACCIÓN INTERREGIONAL
DEL PERIODO INTERMEDIO EN LA REGIÓN DE COCHABAMBA

 

Esta investigación exploró ciertos aspectos de las relaciones entre sociedades humanas y tierras en todos los periodos de la secuencia prehispánica de dos valles de la región de Cochabamba. La investigación tenía como objetivo principal usar patrones del uso de tierras y de asentamiento en estas dos zonas de Cochabamba para probar una hipótesis referente al imperialismo de Tiwanaku. En este sentido, esta investigación es en parte un estudio de caso de la interacción de Tiwanaku fuera de su núcleo de origen, y ha contribuido a nuestra comprensión de relaciones entre la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku, de características ecológicas, y de las estrategias políticas y económicas flexibles de Tiwanaku.

En este último capítulo comparo la evolución de los patrones de uso de tierras en las áreas de prospección de Capinota-Parotani y Mizque, y evalúo los resultados en relación a los cuatro modelos de interacción interregional entre Cochabamba-Tiwanaku del periodo Intermedio presentados en el capítulo 1. Basando mis inferencias en las asunciones que son la base de modelos de la interacción propuestos para el entidad política Tiwanaku en otras regiones de los Andes Centro Sur, en este capítulo podré eliminar algunas explicaciones usadas para interpretar la variabilidad arqueológica observada en Cochabamba. Y, asumiendo una perspectiva diacrónica y comparativa, mi prospección también ilumina sobre formas fructíferas de explorar otras explicaciones prometedoras, y más complejas, del cambio político y económico autóctono en Cochabamba.

 

Comparación de los patrones de uso de tierras en áreas de prospección de Capinota-Parotani y Mizque

Podíamos esperar que la densidad del asentamiento humano se correlacione generalmente con potencial agrícola durante cada periodo. Más específicamente, si el interés de la entidad política Tiwanaku se concentraba en la explotación de cultivos de zonas mesotérmicas, como Kolata (1992) ha presumido, se modeló que los asentamientos con los materiales de estilo Tiwanaku deberían concentrarse en las áreas de más alta productividad agrícola.

La hipótesis había predicho (dada la relación propuesta entre la expansión de Tiwanaku y la producción agrícola) encontrar más materiales de estilo Tiwanaku en Mizque que Capinota-Parotani, a pesar de la mayor distancia de Mizque del altiplano. Puede ser que también contemos con que dentro de cada región (particularmente Mizque), habría una correlación entre la distribución espacial de los materiales de estilo Tiwanaku y de los mejores suelos agrícolas.

De una perspectiva diacrónica, presumiríamos -- según el modelo de expansión de Tiwanaku -- que la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku habría sido asociado a una cambio de asentamientos a tierras más productivas (en una o ambas áreas de prospección) y a desaparición de los materiales de estilo Tiwanaku asociados, por consiguiente, a un menor foco de asentamiento en estas tierras, y quizás hasta un regreso a los patrones de periodos pre-Tiwanaku. Según lo discutido en el capítulo 1, puede ser que también contemos con que un crecimiento en área de ocupación en el periodo Intermedio refleje un interés en la intensificación de estrategias agrícolas en cualquiera de las dos regiones. Es decir si la entidad política Tiwanaku estuviera política y económicamente ligada a las poblaciones de la región de Cochabamba, esperaríamos, con el ascenso y ocaso de la entidad política, que ello se reflejaría concomitantemente en algunos cambios  del patrón de asentamiento.

El área de prospección de Capinota-Parotani tiene zonas topográficas aluviales y de sierra más grandes que el área de prospección de Mizque. Éstas significan una propensión creciente para la inundación de la zona aluvial, y zonas más grandes con productividad agrícola baja y suelos no cultivables. En esta comparación, el área de prospección de Mizque tiene una zona más grande de piedemonte, que además contiene los tres grupos del suelo. La zona de piedemonte en el área de prospección de Capinota-Parotani, más pequeña que Mizque, tiene solamente los dos suelos menos productivos. Además de la alta productividad de la zona de piedemonte, hay mayores y más fiables fuentes de agua disponibles en el área de prospección de Mizque. Bajo estas condiciones ecológicas, es razonable contar con una ocupación más grande en el área de prospección de Mizque durante cada periodo.

Si el potencial agrícola no era un factor en la ocupación diferenciada de las dos áreas de prospección, la distancia al altiplano desde cada área de prospección habría podido definir la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku durante el periodo Intermedio. Cual sea la naturaleza de la interacción con el altiplano, siendo todos los factores iguales, los materiales de estilo Tiwanaku debe haber sido más comunes en el área de prospección de Capinota-Parotani que en Mizque, puesto que la primer área está más cercana al altiplano. Sin embargo, los materiales de estilo Tiwanaku en Cochabamba fueron, en gran parte, producidos localmente, y no se pudo observar un esperado decrecimiento de su ubicuidad correlacionado con el factor distancia en la difusión o préstamo de los estilos de Tiwanaku o de sus formas o motivos decorativos.

La hipótesis central de la investigación no fue confirmada. Los resultados de la prospección sugieren que la ocupación humana en el periodo Intermedio no se organizó según estrategias diferenciadas de la explotación (es decir intensificación). Ni los patrones de asentamiento del periodo del Intermedio, ni las comparaciones con la explotación durante el periodo precedente, revelan una ocupación más grande o más densa en el área de prospección de Mizque.

Más aun, os resultados de prospección sugieren que la ubicación topográfica fue un factor en la ubicación de asentamientos dentro de cada área de prospección: las preferencias significativas por el piedemonte fueron observadas en cinco de ocho periodos. Debido a que las dos áreas de prospección se diferencian en las características del suelo de sus respectivas zonas topográficas de piedemonte, esto se podría interpretar como evidencia indirecta que sugería que la preferencia por asentarse en el piedemonte tenía una ventaja agrícola intrínseca al área de prospección de Mizque, colocando sitios cerca de los mejores suelos. Sin embargo, según lo observado en el capítulo precedente, los sitios no están situados directamente en los mejores suelos de esa zona.

El análisis de la evolución del área de ocupación dentro de cada zona del prospección, descrita en los capítulos 5 y 6, reveló diferencias significativas al nivel de confianza 95% solamente para el área de ocupación lograda en el periodo Tardío en el área de prospección de Capinota-Parotani, y en el crecimiento del área de ocupación en los periodos Intermedio Temprano y Tardío en el área de prospección de Mizque. En ninguna de las dos área de prospección se produjo una transición en el área de ocupación del Intermedio Temprano al periodo Intermedio que pudo haber sido resultado de los caprichos del muestreo. Por lo tanto, no se puede sugerir cambios significativos en el área de ocupación asociado con la aparición de los materiales de estilo Tiwanaku (incluso en el nivel de confianza de se reduce del 95% estándar usado aquí). En suma, la ocupación del periodo Intermedio, caracterizada por el uso de los materiales de estilo Tiwanaku, no revela el crecimiento de la población esperado si la ocupación en este periodo se hubiera concentrado en la producción agrícola de expansión o intensificación. De hecho, el área estimada de ocupación en el área de prospección de Mizque cae levemente en el periodo Intermedio.

Un análisis diacrónico similar fue hecho para cada zona topográfica y del suelo por periodos usando el porcentaje de ocupación de cada zona (Figura 42 y Figura 44). En el área de prospección de Capinota-Parotani, hubo una clara preferencia por asentarse en el piedemonte durante los periodos Formativo, Intermedio, y Tardío, y un crecimiento significativo en la población durante el periodo Tardío. Desde una perspectiva diferente, podemos ver un aumento significativo en el asentamiento del periodo Tardío en la zona de la sierra -- con respecto al periodo anterior -- pero ésta es una función del aumento total de la población. De manera semejante, el último periodo demuestra considerablemente más población en suelos del grupo 3 que durante el periodo anterior. En el periodo Tardío, hay ocupación creciente en cada zona y en cada grupo de suelo, con un asentamiento desproporcionado en el piedemonte.

En el área de prospección de Mizque, los resultados demuestran una preferencia por el piedemonte que comienza con el Intermedio Temprano y que continúa para los dos siguientes periodos. Como en el caso del área de Capinota, el periodo Tardío muestra una ocupación más grande en suelos pobres del grupo 3 que en el periodo anterior, pero ésta es una función del tamaño significativamente mayor de la población del periodo Tardío, no una preferencia por estos suelos. La ocupación en suelos del grupo 3 fue evitada al parecer por la población formativa, y durante los periodos Formativo e Intermedio los residentes también evitaron asentarse en la zona de la sierra.

Comparando totales estimados de área de ocupación

El potencial agrícola diferenciado de cada área de prospección se puede reflejar en las diversas áreas de ocupación durante dos periodos (Figura 41): los periodos Intermedio Temprano y Tardío. En estos dos periodos, el área de ocupación en el área de prospección de Mizque es significativamente más grande que la del área menos productiva de prospección de Capinota-Parotani.

Las diferencias entre las áreas de ocupación estimadas para el Formativo y el periodo Intermedio entre las dos áreas de prospección  no es significativo al nivel de confianza de 95% (con el cuál se grafican e interpretan los márgenes de error). El uso de niveles levemente más bajos de confianza para comparar las áreas de ocupación para los dos periodos antedichos, sin embargo, sugiere diferencias significativas: las áreas de ocupación para el periodo Formativo son significativamente diferentes en el nivel de confianza de 90%, mientras que la diferencia entre la ocupación del periodo Intermedio es significativa en el nivel de confianza de 80% en otras palabras, con solamente 20% de posibilidades que las dos figuras no sean diferentes (Figura 41).

Podemos ser más confidentes (al nivel de confianza de 95%) que había ocupaciones significativamente más grandes en Mizque en los periodos Intermedio Temprano y Tardío, pero no en el periodo Intermedio como se esperó. Durante el periodo Intermedio, para el cual habíamos presumido énfasis creciente en la explotación agrícola, las ventajas agrícolas del área de prospección de Mizque no condujeron a una ocupación significativamente más grande que en el área de prospección de Capinota-Parotani. Las diferencias en potencial agrícola a nivel regional, por lo tanto, no pueden ser argumento para explicar la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku o la evolución del patrón de asentamiento.

Ocupación preferencial por zonas topográficas y del suelo

Las diferencias significativas en los porcentajes de ocupación entre las zonas topográficas y de suelo dentro de cada área de prospección indican un patrón de asentamiento preferencial en zonas particulares, como observé en los capítulos 5 y 6. Tres preferencias significativas fueron documentadas para cada área de prospección; en cada caso, era una población indígena que favorecía la zona de piedemonte (durante los periodos Formativo, Intermedio, y Tardío en Capinota, y durante el Intermedio Temprano, Intermedio y el periodo Tardío en Mizque). No había preferencias por grupos particulares de suelos en ninguna de las áreas de prospección (Figura 40 y Figura 43; Tabla 9, Tabla 10, Tabla 12 y Tabla 13).

Aun más, una preferencia significativa por asentarse los suelos más productivos dentro de cualquier área de prospección no pudo ser dilucidada en ningún periodo. En Mizque, la preferencia por el asentamiento en la zona de piedemonte, dada la composición del suelo de esta grupo en esta área, se podía interpretar como preferencia por asentarse una zona que contenía una buena proporción de los mejores suelos del valle. Sin embargo, la ocupación del piedemonte de Mizque no exhibió un grado proporcionalmente más grande de asentamiento en los mejores suelos del grupo 1.

En resumen, la prospección no reveló ninguna diferencia entre las dos áreas del prospección durante la ocupación del periodo Intermedio. Durante este periodo: (1) no hubo ninguna diferencia significativa en área de ocupación entre las muestras prospectadas de Mizque y de Capinota-Parotani; (2) ningún aumento significativo en el porcentaje de ocupación en ningún grupo del suelo en la comparación al periodo anterior, el Intermedio Temprano; y (3) ninguna preferencia significativa por asentarse los suelos más productivos del grupo 1 en ningún área de prospección.

Había, sin embargo, diferencias en la ubicación específica de asentamientos dentro de la zona de piedemonte de cada área de prospección. Los sitios con los materiales de estilo Tiwanaku en el área de prospección de Mizque ocurren en las ubicaciones ocupadas previamente durante el periodo Intermedio Temprano. No se encontró ningún sitio con una ocupación única del periodo Intermedio y/o estilo Tiwanaku. En contraste, en el área de prospección de Capinota-Parotani fueron registrados tres sitios con una única ocupación de materiales de estilo Tiwanaku, indicando por lo menos un cierto asentamiento pionero durante el periodo Intermedio. Si éstos se pueden interpretar como "colonias" del altiplano se considerará más adelante en este capítulo.

Hay también continuidad en las preferencias topográficas de los residentes del área de prospección de Mizque. Aquí, la zona de piedemonte demuestra un porcentaje significativamente más alto de ocupación durante los últimos tres periodos de la secuencia. En este caso, por lo tanto, los patrones del uso de tierras en el periodo Intermedio siguen una tendencia establecida ya en el periodo Intermedio Temprano. En contraste, la preferencia del piedemonte durante el periodo Intermedio en el área de prospección de Capinota-Parotani representó un cambio con respecto al periodo anterior.

En suma,  la expectativa de una ocupación del periodo Intermedio que favorece los mejores locales agrícolas de los valles de Cochabamba no se puede sustentar. Tampoco podemos deducir una estrategia de asentarse en los mejores suelos agrícolas dentro de cada área de prospección. La distribución de los materiales de estilo Tiwanaku en el área de prospección de Mizque no reflejó la disponibilidad de los buenos suelos. Más bien los materiales de estilo Tiwanaku fueron encontrados en gran parte en sitios establecidos originalmente durante el periodo Intermedio Temprano, de modo que el asentamiento del periodo Intermedio continua patrones anteriores de asentamiento vistos en el periodo Intermedio Temprano.

 

Los efectos de la interacción interregional en los patrones de uso de tierras y de asentamiento.

¿Qué revela la evolución de los patrones de uso de tierras en las áreas de prospección de Capinota-Parotani y Mizque sobre la interacción del periodo Intermedio con el altiplano o cambios en la economía política de la región? Cuatro modelos fueron presentados en el capítulo 1 para abordar potenciales relaciones y posibles cambios locales resultado de tal interacción. Cada modelo especificó los patrones arqueológicos del uso de tierras y de asentamiento que resultarían de los  modos particulares de la interacción. La sección siguiente evalúa los resultados de prospección en la luz de estos modelos. Una posibilidad es que un solo modelo es apropiado para "explicar" la distribución de los materiales del estilo Tiwanaku en ambas áreas de prospección. Alternativamente, según lo predicho originalmente si la interacción de Tiwanaku con el área de Mizque era mayor o de un carácter especial, la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku en cada área de prospección pudo requerir modelos diferentes para cada zona.

Como se concluyó previamente, no se encontró ninguna evidencia de procesos de interacción entre la entidad política Tiwanaku y la región de Cochabamba que produjeran cambios en los patrones de uso de tierras. La población de Mizque no demostró ninguna evidencia de mayores lazos a Tiwanaku que la población de Capinota. En ninguna de las dos áreas hubo una correlación entre la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku y los mejores suelos agrícolas.

En el periodo Intermedio Temprano, el área de prospección de Mizque tenía un área de ocupación significativamente más grande que el área de prospección de Capinota-Parotani. Esta diferencia no es de sorprender, dado la mayor productividad agrícola de Mizque. En el periodo Intermedio, sin embargo, la población en Mizque probablemente declinó y no hubo diferencias significativas en el tamaño de asentamiento entre las dos áreas de prospección. Lla ocupación en este periodo no fue limitada a, ni se concentró, en las parcelas de las mejores tierras agrícolas. Las únicas preferencias de asentamiento documentadas, para la zona de piedemonte, podrían indicar que la ubicación topográfica, para los propósitos estratégicos, era un factor importante en la ubicación de asentamientos.

La investigación no reveló un aumento significativo en el área total de la ocupación en la transición del periodo Intermedio Temprano al periodo Intermedio en ningún área de prospección (Figura 41). Así, el periodo Intermedio no fue asociado a una expansión de la población como se habría previsto si hubiera habido una afluencia de los colonos del altiplano. En contraste, la ocupación del subsiguiente periodo Tardío fue significativamente más grande en cada área de prospección, sugiriendo que un proceso de la intensificación de la producción agrícola habría ocurrido en tiempos posteriores al periodo Intermedio.

Vale reiterar que los asentamientos del periodo Intermedio en cada área de prospección carecen de ocupaciones con sólo estilos locales de cerámica. En el área de prospección de Capinota-Parotani, los conjuntos cerámicos dominados por el estilo Tupuraya fueron remplazados por el estilo Tiwanaku. En la prospección de Mizque, ocurrió un cambio similar con el estilo no Tiwanaku de Omereque constituyendo una parte substancial (aproximadamente 20%) del conjunto total de la cerámica del periodo Intermedio en esa área.

Finalmente, la comparación de las colecciones de cerámica de los materiales de estilo Tiwanaku de cada área de prospección no reveló ninguna diferencia importante en la composición de sus colecciones. Las cualidades compartidas incluyeron el uso de un "estilo derivado" de Tiwanaku producido localmente, de la ausencia de la cerámica "clásica" del altiplano y de proporciones muy similares de los recipientes decorados más comunes (vasijas de tipo keru y puku) .

 

Modelo de independencia

La primera posibilidad era que el aspecto de los materiales de estilo Tiwanaku en Cochabamba no fuera acompañado por los cambios en uso de tierras o asentamientos. La naturaleza de la interacción entre Tiwanaku y las poblaciones de Cochabamba pudo no haber conducido a ningún cambio. Igualmente, el uso del estilo de cerámica Tiwanaku pudo haber representado un extenso cambio en las preferencias estilísticas más que cambios socioeconómicos. Es decir el horizonte de "Tiwanaku" en Cochabamba puede ser útil solamente como marcador cronológico.

En este modelo de "status quo", las únicas diferencias entre los asentamientos del periodo Intermedio Temprano e Intermedio estaría en el estilo la cerámica asociada a las ocupaciones. El análisis de los datos de prospección no es completo. Sin embargo, la investigación hasta la fecha apoya esta situación de "status quo" para el patrón de uso de tierras y de asentamiento para el área de prospección de Mizque. Esta situación es algo más complicada para el área de prospección de Capinota-Parotani. No hay indicaciones de cambios en preferencias topográficas o de suelos, tamaño medio de los sitios, o nivel de ocupación en esta última área, pero ocurre un cambio: la fundación de varios sitios nuevos con materiales de estilo Tiwanaku.

Estos sitios nuevos continuaron la preferencia por la ocupación de la zona topográfica de piedemonte. La ocupación en sitios más antiguos continuó, y no hubo cambios significativos en el tamaño total de la ocupación entre los periodos Intermedio e Intermedio Temprano. Por lo tanto, este cambio representa esencialmente una cambio en la distribución de asentamientos más que una expansión demográfica.

 

Modelo de verticalidad

Según lo observado en el capítulo 1, el verticalidad en la forma de asentamientos asociados a Tiwanaku debe encontrar la expresión en unos o más patrones del periodo Intermedio. Para comenzar, esperábamos ver evidencia de una mayor interacción con el altiplano -- quizás incluso enclaves productivos -- en la zona con el potencial agrícola más alto (Mizque). Es decir esperaríamos una considerablemente mayor incidencia de materiales de estilo Tiwanaku en esta área. Un segundo patrón, en lugar, o en conjunción con el primer patrón, habría sido la concentración de materiales de estilo Tiwanaku en los suelos más productivos de una o ambas áreas. Finalmente, dependiendo de la naturaleza del sistema de verticalidad practicado, esperaríamos que el verticalidad de Tiwanaku produzca un patrón que refleje la coexistencia entre las poblaciones locales y los colonos del altiplano; es decir, una concentración espacial discreta de los materiales de estilo Tiwanaku, en algunos sitios o sectores del sitio.

No se resolvió ninguna de estas expectativas con los resultados de prospección. Dentro de los parámetros de mi estudio (basado en una clasificación relativamente simple de zonas topográficas y de suelos) podemos rechazar la relación propuesta entre la productividad agrícola y la distribución espacial de los materiales de estilo Tiwanaku. Los materiales de estilo Tiwanaku (más exactamente, asentamientos con materiales de estilo Tiwanaku) no ocurrieron de manera desproporcionada en la región de Mizque, ni estuvieron restringidos a las zonas o a los suelos más productivos. Los datos no demuestran, en general, una ocupación más intensiva o ampliada durante el periodo Intermedio. Y finalmente, los materiales de estilo Tiwanaku no fueron limitados a los sitios particulares del periodo Intermedios y los patrones a nivel de sitio (intra-sitio) no revelaron ninguna distribución restringida dentro de ellos que sugerirían comunidades "multi-étnicas".

Desde una perspectiva comparativa, la distribución de asentamientos y de materiales del estilo Tiwanaku en Cochabamba es absolutamente diferente de los patrones arqueológicos asociados a los archipiélagos verticales en el valle de Osmore, los valles chilenos norteños, y a otras regiones (Browman 1978, 1984; Goldstein 1989; Mujica, Rivera, y Lynch 1983; Mujica 1985).

 

Modelo de economía de prestigio

En este modelo, la distribución de los materiales de estilo Tiwanaku se explica, de mejor manera, como resultado los procesos que subyacen en una economía de bienes de prestigio en la cual las elites locales utilizaron los materiales asociados al altiplano para aumentar su posición social. Inherente a este modelo es el papel dinámico de lazos a larga distancia con el estado vecino, sea que los bienes de prestigio en cuestión fueron importadas de ese estado, o estuvieron simplemente ligados simbólicamente a él

En este modelo, la evidencia para la interacción creciente con las poblaciones del altiplano, y el uso y la exhibición de materiales asociados estilísticamente a la entidad política Tiwanaku del altiplano, serían parte del desarrollo de una economía política de Cochabamba.

Mi investigación no fue diseñada para recuperar la información necesaria para reconstruir niveles de la complejidad política. Sin embargo, se puede usar, para beneficio de la discusión, las densidades demográficas y los tamaños regionales del ocupación como medidas para evaluar la complejidad política. No estamos todavía en una posición de discutir con confianza la base económica de la diferenciación de estatus en las poblaciones nativas de Cochabamba. Sin embargo, es muy común para la diferenciación de estatus apoyarse en la dominación, o en la participación diferenciada, de los procesos económicos tales como producción agrícola y comercio a larga distancia (Earle 1991). Una hipótesis, entonces, es que el incremento de la complejidad política habría sido concurrentes con los cambios en el patrón de asentamiento asociados a un aumento en la producción de excedente agrícola. Una segunda hipótesis es que, si los miembros de las elites locales intentaban reforzar su posición a través de contactos simbólicos o comerciales con el altiplano, era posible esperar que los materiales de estilo Tiwanaku exhibieran una distribución característica de los bienes de prestigio, con los materiales afiliados al estilo Tiwanaku limitados en su mayoría a los contextos residenciales de la élite. Si éste fuera el caso, los materiales de estilo Tiwanaku serían los más comunes, y quizás limitados, a los sitios de orden más alta en la jerarquía regional de asentamientos. No contábamos, en este modelo, con los estilos de Tiwanaku distribuidos extensamente en aldeas y villorios pequeños.

La prospección no reveló ninguna muestra de la complejidad política creciente en el periodo Intermedio. Según lo observado previamente, en ningún área de prospección hubo una cambio marcado para mejorar la ubicación de asentamientos en buenas áreas agrícolas durante el periodo Intermedio. Ni existió en ningún área de prospección un desarrollo de agregaciones más densas de población durante el periodo Intermedio.

La distribución espacial de los materiales de estilo Tiwanaku no sugiere su uso por elites emergentes o un estrato social privilegiado. Las vasijas de estilo Tiwanaku no constituyeron un bien exótico o de prestigio. El estilo Tiwanaku fue muy común y se encontró distribuido extensamente en proporciones aproximadamente similares en los sitios más pequeños como en los centros más grandes. De hecho, representa el estilo dominante en casi todos los sitios en ambas áreas de prospección durante el periodo Intermedio. En resumen, por lo tanto, mientras no podemos eliminar cambios en el nivel de complejidad política durante el periodo Intermedio, nuestras líneas de evidencia no proveen ninguna noticia de tal cambio. Por lo tanto, no hay base, hasta la fecha, para atribuir un "impacto" en las poblaciones locales resultante de la interacción con la entidad política de Tiwanaku.

Es tentador extender modelos políticos de centro-periferia a Cochabamba, y deben seguir siendo fuentes útiles de hipótesis para el futuro, pero mi estudio no identificó ninguna consecuencias políticas o demográficas en las sociedades locales asociadas al desarrollo regional del imperio altiplánico de Tiwanaku.

 

Modelo de subordinación política

Este modelo exige la consolidación de las poblaciones de Cochabamba en la estructura del imperio de Tiwanaku con el control político directo de ellas. El "control territorial" de este tipo se asocia generalmente a estrategias del alto control y de alta extracción de recursos (D'Altroy 1987:6). La movilización de excedentes es administrada por una jerarquía centralizada con, "las clases de bienes extraídos y los lugares de su consumo... relacionados directamente con la estrategia general de la extracción" (D'Altroy 1987:7).

La incorporación política de una población sujeta se debe manifestar arqueológicamente de un número de maneras. El control directo debe exigir la expansión de las instituciones y de los administradores del centro político en el área subyugada (Goldstein 1989; Schreiber 1992). Arqueológicamente esto será visible en el aspecto de la arquitectura administrativa estatal en el área subyugada (Goldstein 1993).

El control directo también da lugar a menudo a una reorganización aguda del patrón de asentamiento para facilitar la extracción de la producción, sus excedentes y otros recursos, y para disolver las estructuras políticas locales (D'Altroy 1992; Schreiber 1992). Aunque el patrón de asentamiento será estructurado por otros factores aparte de las preocupaciones de la extracción del estado, esperaríamos que el establecimiento del control directo fuera seguido por evidencia de la movilización de los excedentes, con la expansión de las tecnologías agrícolas o del movimiento de poblaciones en las áreas con el mayor potencial para la producción agrícola y de excedentes.

Las últimas correlaciones de esta hipótesis fueron tratadas directamente por mi prospección. El periodo Intermedio no demuestra ningún cambio marcado en el foco del asentamiento sobre los suelos más productivos de cualquier área de prospección. Para reiterar, no encontré ninguna evidencia para una reorganización del asentamiento asociada con la aparición de la cerámica de estilo Tiwanaku en Mizque. Sin embargo, varios asentamientos del periodo Intermedio en el área de prospección de Capinota-Parotani eran nuevos asentamientos, con una preferencia por zona topográfica (piedemonte). Una preferencia por asentarse en el piedemonte mismo, dada la distribución de suelos, produciría mayor proximidad a los mejores suelos agrícolas (y más aun en el área de prospección de Mizque).

Esta cambio en los patrones de asentamiento en el área de prospección sobre Capinota-Parotani no es, en sí mismo, suficiente para argüir que este valle se convierte en una provincia del estado Tiwanaku. Primero, la escala del cambio de asentamiento no es tan dramática como en otros casos de conquista imperial (Moquegua por la sociedad Tiwanaku, Carhuarazo por el estado de Wari, y Cochabamba y el valle de Mantaro por el imperio de Inka). En segundo lugar, no podemos atribuir directamente los cambios ocurridos durante el periodo Intermedio a los factores exógenos. La población en las áreas de prospección demostró una preferencia por el piedemonte en otros periodos. Finalmente, el cambio pudo reflejar simplemente la expansión de asentamiento en el piedemonte por una población local que simplemente que adoptó y se acostumbró a utilizar la cerámica de estilo Tiwanaku (como el resto de la población de Cochabamba). No es posible con nuestro conocimiento actual de interpretar estos nuevos asentamientos como de colonos o comunidades de población Tiwanaku que se forman con el aval de una administración provincial de Tiwanaku.

La información que ayudaría a verter la luz en este tema, yace, por supuesto, en la tipología y jerarquía de asentamientos. La infraestructura administrativa y los sitios de toma de decisiones son una parte central de la estrategia de "control directo" en otras regiones de los Andes. Ningún sitio administrativo o ceremonial de potencial afiliación Tiwanaku fue identificado en el área de prospección de Capinota-Parotani, pero mis métodos no fueron diseñados para lograr tal información.

En resumen, mis resultados se conforman de mejor manera al "modelo de independencia." La cerámica de estilo Tiwanaku  fue producida localmente, era demasiado popular y ubicua para ser un "bien de prestigio" y la adopción del estilo Tiwanaku no se asoció a cambios importantes en el asentamiento o el uso de suelos. Así, no hay evidencia, por lo menos en los valles que examiné, para proponer la existencia de colonias de Tiwanaku o control político. De manera más general, no hay razón a este punto de asignar importancia a la interacción con Tiwanaku, o a factores externos, en la evolución de las poblaciones de Cochabamba.

 

Asentamiento prehispánico, uso de suelos y direcciones para la investigación futura

Como un primer paso para entender la trayectoria evolutiva a largo plazo de las poblaciones de Cochabamba, esta investigación no apoya el papel importante atribuido a la entidad política Tiwanaku. Por consiguiente, la investigación futura se debe dirigir a entender el desarrollo en términos de los procesos internos, a escala local y regional. Mi prospección proporcionó más información que para sólo el periodo Intermedio. La investigación permitió comparar, por necesidad en rasgos generales, la evolución prehispánica de las relaciones entre sociedades humanas y tierras en dos áreas ecológicamente diferentes. La relación entre el patrón de asentamiento y el potencial agrícola en estudios de asentamientos ha sido una preocupación de muchos años de los investigadores interesados en patrones de asentamiento. Aunque no fue planeado con una escala muy fina, mi análisis de la ecología agrícola de los valles de Cochabamba reveló una diferencia significativa en el potencial agrícola de dos valles. Esta diferencia fue reflejada en tamaño total de ocupación en cada periodo después del periodo Formativo, con el área de Mizque apoyando a una población marcadamente más grande (Figura 41). La disparidad en la población aumentó en el periodo Tardío, durante el cual cada área demostró un aumento significativo en área de ocupación sobre el periodo anterior. No se puede todavía determinar si este aumento de la población fue gradual o bastante rápido, dado el estado actual de la cronología cerámica de la región. Sin embargo, el periodo Tardío, particularmente en Mizque, presenta varios de los patrones que esperaríamos en un proceso de incremento de la movilización de la producción agrícola y del excedente. Sabemos que el periodo Post-Tiwanaku en los Andes Centro Sur en general fue caracterizado por la aparición de "reinos" o de "señorios" en el altiplano y en las laderas orientales de los Andes. Los cambios e incremento de la densidad demográfica en el periodo Tardío en el área de Mizque se pueden asociar a tal proceso de la evolución política.

Los arqueólogos y geógrafos han subrayado la importancia de la región agrícola como factor que influenciaba el asentamiento, y, en algunos casos, han podido predecir el desarrollo de los patrones de asentamiento basados en la distribución de las tierras de cultivo. Mi investigación reveló las preferencias claras por zonas topográficas particulares, pero la aclaración de la conexión entre estas preferencias, las ubicaciones de sitios, y el potencial agrícola requerirán análisis adicionales.

Mi investigación se planeó en la escala más grande posible. Mientras que esto puede ser necesario para identificar patrones "macro", una comprensión completa de la evolución de asentamiento requiere la información sobre patrones a nivel sub-regional y comunitario. Por consiguiente, la siguiente etapa de esta investigación generará una comprensión más sofisticada de los factores que estructuran la ubicación de asentamientos individuales. Las cualidades referentes a la productividad agrícola pueden concentrarse en zonas topográficas particulares, como con la asociación de los suelos del grupo 1 y del piedemonte (preferido) en el área de Mizque. Una preferencia por esta zona, entonces, podía potencialmente reflejar una preocupación por el acceso a la región agrícola de primera importancia.

Una forma de análisis importante para medir la asociación entre los sitios y su ambiente agrícola será un análisis de zona de captación (catchment). Este análisis, la prevista etapa siguiente en mi análisis de los datos de prospección, se concentrará en la perseguir dos preguntas: (1) ¿Eran los sitios individuales localizados para maximizar el acceso a mejores parcelas agrícolas?, y (2) ¿Existe alguna relación entre el tamaño del sitio y la captación agrícola local? Contestar estas preguntas avanzará nuestra comprensión de los factores que gobiernan la evolución del asentamiento en el valle de Cochabamba. El examen de estas preguntas puede también conducir a la revisión de algunas de las conclusiones a las que he llegado en esta investigación, pues exploramos las escalas espaciales diferentes en las cuales los seres humanos se adaptan al ambiente.


 
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Creado: mayo 2005